jueves, 3 de mayo de 2012

Libertad de prensa



Puedes elegir quiosco. Eso sí.
Puedes, incluso, escoger el obsequio
de más alcurnia: el burdo sucedáneo
de un trazo de Paul Klee
o de un diamante en bruto.
Además, tú decides
-sin compromiso alguno, ni criterio-
si continúas hasta el final
la colección. También
puedes optar por no estar al corriente
de lo que pasa. La verdad
es que para esto no hay alternativas,
ni libertad, ni ofertas
(para esto, claro está:
para la verdad, para lo que pasa,
para lo que pasa de verdad). 
                                             
("El que cuenta las sílabas". 2008)