sábado, 25 de agosto de 2012

130 litros



Has soñado -¿lo has soñado?- que este carrito de ciento treinta litros deambulaba por el orbe mundial, entrando y saliendo de parlamentos, bancos, templos, sedes  noticieras, clubes empresariales, peñas sindicales, centros comerciales, redes sociales, círculos de varia especie, fundaciones infundadas e infundidas, consorcios intelectuales, cofradías editoriales, paraninfos de excelencia, palacios de justicia, palacios de los otros, palacios sin eufemismos, y un sinfín de magníficos y gregarios etcéteras. Te despiertas, y el carrito sigue ahí. El carrito está permanentemente dispuesto y disponible, por sólo una moneda de fianza, para que tú lo empujes, para que tú entres y salgas continuamente de tu conciencia, y para que te sientas cada vez más vacío. Te despiertas, y te dan ganas de orinar ciento treinta litros de algo muy limpio y muy cáustico en los ojos de quienes prestan a los sedientos un canasto para sacar agua. Ganas también de decir: ¡Para que vean!


martes, 14 de agosto de 2012

"pero me sale espuma"

                     quiero escribir pero me sale espuma
                                                           césar vallejo

escribo así
sin un renglón donde caerme vivo

                        *

descalzos
            en la orilla
                        es otra la semántica

los pies inventan verbos

¡hay tantas formas de chapotear!

                        *

transparente clamor
y su espuma a mis pies

¿quién necesita otra sintonía?
¿para qué más libro de cabecera?


(Bisontes en la cueva de la voz. Soria, 2010)