martes, 17 de diciembre de 2013

Pienso, luego etcétera














"Pienso a veces que ha llegado la hora de callar,
pero el silencio sería entonces
un premio desmedido,
una gracia inefable
que no creo haber ganado todavía."

                                                                                   Álvaro Mutis

martes, 26 de noviembre de 2013

El peso de las tartas


Hay muchas caras -demasiadas ya y cada vez más duras- que se ganan a pulso -día a día, rictus a rictus- su desairado papel en la puesta en escena de un tartazo. Las hay de todos los colores, en todos los ámbitos y a todos los niveles. Caras a las que les resulta más fácil esquivar el peso de la ley que el ingrávido merengue de una tarta. Caras de reírse de todos y de todo. Impunes caras. Caras carísimas que, a pesar de ser tan duras, son aseguradas a todo riesgo. Caras que, tras la puntual y excepcional performance de un tartazo, apelan a cuestiones generales de respeto y autoridad para endurecer las leyes. ¿? Con no ser un tartazo la manera más plausible de manifestar indignación y desprecio, entreverado todo con una fina veta de impotencia, no es menos cierto que poquísimas de estas caras se han visto enmerengadas en mitad de su fiesta pública, frente al íntimo duelo de tantos; y no por falta de merecimiento por una parte o de ganas por la otra, sino porque las personas verdaderamente honradas sienten y saben que hay rostros que no valen ni el huevo de una tarta y, sobre todo, que con las cosas de comer no se juega. Cuando a estas personas no les quede harina para hacer, no ya una tarta, sino el pan de cada día: a ver quién da la cara.

lunes, 4 de noviembre de 2013

Fragor de otra batalla

















El tiempo necesario
para pensarme entre los mesnaderos
que –cuadro a cuadro- libran su farsalia
nunca es suficiente.

También tú,
mirándome pensar, dejas que pase
el tiempo de tu turno

                         -el suficiente
e innecesario lapso de poner
a salvo de batallas virtuales
la estrategia real que hay en nosotros-

y decides pasar al cuerpo a cuerpo.

(Del libro "Fundamentos portátiles", 2006)

viernes, 11 de octubre de 2013

escribir como se vive?


















Entre la realidad y su imagen escrita
hay un gran territorio inexplorado;
sólo quien lo recorre significa.

                                       Guillermo Carnero

Escribir como se sueña
o vivir como se escribe.
¿No era ése el dilema del impostor?
Tú y yo hemos decidido permutar conjunciones
y quedarnos con todo a modo de paraíso:
¡Escribir como se sueña y vivir como se escribe!
He escrito un sueño.
Tú vives mis poemas.
No me pidas que sueñe como escribo.
Además de imposible, ¿cómo habría de vivirse
la infinitiva sílaba del ser?

(Del libro "El que cuenta las sílabas". Ed. Denes, 2008)

martes, 1 de octubre de 2013

Autumnalis
















Otoño abría las puertas
de su taller de orfebre 
y me mostraba
un bosquejo de cielo
dibujado a sanguina. 

Yo tenía
(yo creía tener)
todo el tiempo del mundo
para hilar en la rueca de la vida
y tejerme una aljuba de oro viejo.

Con su buril de luz parsimoniosa
labraba otoño el aura
lustral de las materias. 

Todo se iba 
transformando en sí mismo 
al despojarse de sí mismo.

Todo
se me ofrecía in púribus.

Y yo creía tener
(yo tenía) 
desollados los sueños. 

Como celeste alquimia
otoño y su intemperie acrisolaban
las esencias del mundo
      
                            y me infundían
la lentitud voraz de las babosas,
el recóndito afán de los micelios.

Mas yo corría hacia mí
como si todo el tiempo no bastara
para llegar a comprender la vida.

(Del libro "La raíz perpleja". Bujalance, 2012)

martes, 24 de septiembre de 2013

24 de septiembre de 1810. Las Cortes de la Real Isla de León



Letras para una efeméride

Seguiriyas (con terceto macho)

(Escena 4ª. La cárcel. 
Napoleón a Fernando VII,  en Bayona) 

Hemos hecho un trato:
tu trono ya es mío.
Ay, que por treinta malditos dineros
tú me lo has vendío.

Y no estás preso,
y tampoco eres libre.
¡Qué malo es eso!

....

Te tengo en mis manos
 y a tu pueblo, en vilo.
Como a los muñecos del titirimundi
 te muevo los hilos.

Lo malo es eso:
que tampoco eres libre
no estando preso.

Fandango natural

(Escena 5ª. La mesa.
La Isla. Isla de León. San Fernando)

Fragua.
Una isla hay en la mar
que es un corazón de fragua.
Y en ese yunque de sal,
con el martillo del agua,
se forjó la libertad.

Soleá (de tres octosílabos)

(Escena 6ª. El Deseado.  
Fernando VII,  el Rey Felón, firma de la Constitución de 1812)

Solo porque me interesa,
mi palabra vengo a dar, 
que vale menos que cuesta.

(Del libreto para el ballet flamenco "Rúbrica")

* Rúbrica, del bailaor David Nieto, se estrenó en el Real Teatro de las Cortes el día 4 de diciembre de 2010, en sesión doble, con motivo de la celebración del Bicentenario de las Cortes (1810-2010), bajo la dirección de Javier Marín.


FICHA TÉCNICA:
‘Rúbrica. 1810. Cuando se firmó la libertad’. 
Ballet flamenco de David Nieto.
Estreno nacional absoluto.
Coproducción:  Real Teatro de las Cortes - Azalea Espectáculos.
Dirección: Javier Marín.
Coreografía: David Nieto.
Letras:  Ricardo Bermejo
Solista: David Nieto. 
Cuerpo de baile: María José Canicova, Marisol Funcilla y José Cortés.
Músicos: Jaime de la Isla, Keko Baldomero y Juan José Alba (guitarra); Emilio Martín (violín); 
Edu Gómez (percusión).
Cantaores: Saray Muñoz y David Carpio.
Programa: Farruca, rondeña, seguiriyas, sevillanas, fandangos, cantiñas, soleá y tanguillos.
Real Teatro de las Cortes. San Fernando, 4 de diciembre de 2010.

martes, 17 de septiembre de 2013

Reincidencias














Acuarela. José Luis López (Kubi)

A la hora estimada de las misericordias,
cuando ya no se espera sino dejar atrás
el cadáver retórico de a saber qué ideales,
la turbia impedimenta de la fe,
la plata de los puentes combados por el peso
del humo de lo humano en su diáspora;
pasaban sin resuello y sin destino.

A toda luz, pasaban los trenes a esa hora.

A la hora de la sal bajo las sementeras,
cuando en los intersticios se pudren la raíces
de los días de mañana, y verdea el vano ayer
en atroces quijadas fratricidas,
y algo como sin pulso ni substancia revienta
salpicándolo todo de silencio;
pasaban como un sordo escalofrío.

Inauditos, pasaban los trenes a esa hora.

A la hora de las llaves huérfanas y las puertas
sacadas de sus quicios en las casas derruidas,
cuando el dolor se aloja en las salas de estar
y apenas ser de los exilios, y urge
desclavarse la astilla de una palabra rota
y sentir la punzada del regreso;
pasaban sigilosos y elocuentes.

Golpe a verso, pasaban los trenes a esa hora.

Y también a la hora en que el mundo parece
huir, pero no logra escapar de sí mismo;
pasan sin detenerse en cada culpa.

A todas horas, pasan los incesantes trenes. 

Igual que pasan vientos que nos pierden.
Igual que pasan vientos que nos salvan.

                                            ("Fluencia & despedida". Málaga, 2013)

miércoles, 7 de agosto de 2013

Paso del Estrecho















Lo llamarías destino,
de no ser por los mil euros y uno 
que has pagado por esta melopea de escarcha,
este orgasmo hipotérmico,
esta sublimación de la franquicia
(Caronte ha remozado su negocio:
triple uve doble punto óbolo punto sur.
El paraíso está en la banda ancha,
la manga ancha es la modernidad:
puenting y tirolina , descenso a los infiernos
y piscina de barro.
...todo ser humano tiene derecho  a salir
de cualquier país, incluso el propio, y blablablá).

Lo llamarías cirrosis,
si no fuera porque ni induración ni atrofia
se deben a la mucha bencina que han tragado
tus vísceras (la bosta cotidiana 
del mar-televisor,
el orvallo, aguachirle, cóctel subsahariano,
espumarajo indigno de Sorolla
con ingrávidas pamelas neumáticas 
esdrujuleando también en el consomé
de quien te ve llegar
tirando bocados a las banderas azules
y a los avistadores de cetáceos).

Lo llamarías conciencia,
si solo se tratara de burlar las fronteras
de reinos avarientos,
de patrias confortables donde la angustia cuenta
con instrumentos paliativos tales
como el eufemismo y la retórica,
las oenegés y las tristes figuras
de los defensores de pueblos 
(a quién compete
lo que llega flotando hasta los mármoles
de estas sedes de orgías y simposios).

Lo llamarías dolor,
de haber sobrevivido a la esperanza,
pero ser o no ser bajo algún nombre:
también esa es la causa de este poema;
tampoco esa es, Ofelia, la cuestión.

                                   ("Fundamentos portátiles". Torredonjimeno. 2005)

viernes, 12 de julio de 2013

Alocución desde la duna de Baelo













Ruinas, mitos, visitaciones, sueños, jardines:
¿no son sinónimos?

                                                              Vladimir Kibalchich

Si estas ruinas pasan ante ti
sin que en tu catalejo se reflejen
las eternales sílabas que el mar
cincela cada día en cada grano
de arena de la duna caudalosa
adonde acudes a escrutar sin ver
la más antigua exedra de estos lares,
no te arriendo las pérdidas, humano.

Y si eres tú quien pasa de puntillas
entre los jaramagos y los fustes
sin que la piel de tu alma sea alentada
por el vaho de estas piedras memoriosas
o el visceral jadeo de la espuma
que bruñe las teselas del olvido
donde el logos del mito se hizo garo,
no te arriendo las pérdidas tampoco.

Si no barruntas tu segura ausencia
cuando pasas de largo por el foro
sin que te guíe el consagrado pábilo
ni la celeste compasión que inunda
las estragadas conchas y les prende
con pavesas de luna las entrañas
tanto tiempo baldías y en tinieblas,
no te arriendo las pérdidas, humano.

Y si miras pasar una bandada
de peregrinos sueños hacia un sur
de más allá de toda despedida
sin que tus propios manes te conmuevan
ni halles socaire en el camarinal
donde tu nido arde entre las llamas
frías y cluecas de las deserciones,
no te arriendo las pérdidas tampoco.

Estás en Baelo, humano.

                                            ¿Y ella en ti?

Siente la flor del viento en los jardines
de todo lo visible y lo increado,
de todo lo creado y lo invisible.

Respírala en silencio.

                                          Y no la toques.

De "Fluencia & despedida". Málaga, 2013.

miércoles, 19 de junio de 2013

Ideario

Una vez tuve una, sí: una idea.

La guardé en una caja de cartón
a la que hice agujeros. (Mi afición
viene de entonces).

                       No es la panacea
universal que cura lo que sea;
mas sí, un placebo para la razón
que habita en la palabra corazón
y, desde dentro de ella, agujerea
mi torácica caja.

                                          El ideario
de alguien como yo consta de tres
irrefutables y hondos desafueros,
que son:
                        decir lo mismo y lo contrario,
                                    escribirlo al derecho y al revés,
                                               y respirar por sendos agujeros.

                                                              ("Amagos & impromptus. Vélez Málaga, 2011)

domingo, 2 de junio de 2013

Omnipresencias mundanas


Hay seres que se mueven
como todos los vientos:

están por todas partes
y, a todas horas, van
de toda causa en pos.

Versátiles, ubicuos,
infatigables seres.

Nada en particular
los distingue del ser
que se han creído,
del dios que creen ser.

lunes, 6 de mayo de 2013

Tal vez dudar












Cuando me paro a contemplar mi vida /
lo que antes era exacto ahora no encuentra
su sitio.

Fray Luis de León /
Claudio Rodríguez



Tal vez dudar, firmemente dudar,
como si lo supieras desde siempre
y para siempre

                     o porque no te baste
la única certeza con que cuentas
para el perplejo viaje de tu vida.

No hay vuelta atrás. Lo sabes. La memoria
es el rastro que dejan los asombros,
un síntoma también de que se pierde
candor por el camino;
                                                   pero dudas
que sea quien recuerde el que recuerdas.

¿Y qué podrías hacer
                                             sino seguir
saboteando tu angustia con palabras
empapadas de luz?

Y es lo que haces:
firmemente dudar, tal vez dudar,
como si en cada sílaba emprendieras
el viaje de nuevo

               o como si
con un golpe de tos desordenaras
el puzle contumaz de tu certeza.
                    
Contra toda emoción contradictoria
elevas una queja formal en apariencia,
un coherente pronóstico que rara vez atina,
que rara vez no acaba asumiendo lo contrario,
poniéndose de parte de un omnisciente error.

Se tarda en aprender el inefable código
de las contradicciones.
                                                    Se tarda demasiado;
pues siempre hay una brisa que borra las señales
a medida que toman altura y sólo queda
el ingrávido intento de convertir el humo
en insurgente aviso para hondos navegantes.

Más tarda en comprender el pensamiento ardido
que un fuego sea el origen de las nudas palabras
con que das testimonio de tu precariedad.

¡Qué terca paradoja: consagrarte al vacío
que te colma, nutrirte de su ignota sustancia
y no saciarte nunca en el profuso ágape
de tu existir perplejo!

                                                           Del libro "La raíz perpleja" (Bujalance, 2013)

miércoles, 3 de abril de 2013

 
                      (La noche de los pobres. Diego Rivera)

               Que no son, aunque sean.
                        Eduardo Galeano
                                                             
Los seres lastimados
nacieron adaptándose a la espuela,
a la onomatopeya de los látigos,
a un aro de farándulas e incendios...
-perennes en la arena costumbrista
de la media verónica o el podio
de los domesticados-.

Así los corazones,
soportando las cinchas de la pena,
mordiendo los bocados del coraje,
galopando –sin tregua- entre los suyos,
con esputos y restos de barbaries
aliadas del fuego y la codicia.

Son piedras flageladas
en el musgo aparente de sus pieles
-por dentro, vibran cauces
de innata rebeldía y sediciones
de rayos arteriales-;
pero trotan, sonámbulos, inmóviles,
hacia el establo de los horizontes.

Los seres lastimados,
los seres con agallas invisibles,
los que van derramando, gota a gota,
su sangre sin carisma de proeza
sobre angulares fustas del agravio,
los babeantes seres que contemplan
dócilmente sus vísceras golpeadas,
los que sufren rejones en la carne
y mueren abrazándose a la tierra:

¡¡¡LOS SERES PODEROSOS!!! 
                                       
                                                                                     (De "Hégira nocturna". Badajoz, 1988)

domingo, 3 de marzo de 2013

Desarrollo insostenible


Cuánto hemos crecido:
casi tocamos ya
con los ojos
el suelo.

                                               ("Bumeranes". Reinosa, 2011)

lunes, 28 de enero de 2013

Ideas? What ideas?













Los poetas lamen los atributos fríos de sus musas agrias. 

El horror se declina
y las filosofías
regentan el burdel del disparate:
la palestra sintáctica donde se espulgan dogmas
y se cursan con hache
comodines de asombro
(aaaH la esencia, oooH el ser).

Moja sobre llovido
y todo es ocurrencia,
latinidad, pleonasmo.

Ramonear la sarna
parece greguería.

¿Falta espíritu crítico?
¿Sobra estómago práctico?

Las pitonisas tienen
muy poco que añadir a su evidencia                                         
(casi siempre una pizca
menos de maquillaje y más de higiene).

A ciertos individuos
se les encoge el sexo cuando llueve                                                           
o tienen que mojarse de verdad.

Pensar ya no se trata
de un hondo simulacro
o una superstición.

Eran doce más uno en el cenáculo.

La libertad no tiene paladines
ni socios accionistas,
pero algo hay que vender.

Paleontólogos buscan
en las mondas del mundo
preservativos rancios
que expliquen los idilios.

Un casto silogismo
acaba en que manzana es tentación.

Nada es más tentador que el pensamiento.

Y  la idea se escabulle, como sierpe,
en su lenta y fatídica escritura.


                                                        (De "A ras de mundo". Vitoria, 2004)