lunes, 28 de enero de 2013

Ideas? What ideas?













Los poetas lamen los atributos fríos de sus musas agrias. 

El horror se declina
y las filosofías
regentan el burdel del disparate:
la palestra sintáctica donde se espulgan dogmas
y se cursan con hache
comodines de asombro
(aaaH la esencia, oooH el ser).

Moja sobre llovido
y todo es ocurrencia,
latinidad, pleonasmo.

Ramonear la sarna
parece greguería.

¿Falta espíritu crítico?
¿Sobra estómago práctico?

Las pitonisas tienen
muy poco que añadir a su evidencia                                         
(casi siempre una pizca
menos de maquillaje y más de higiene).

A ciertos individuos
se les encoge el sexo cuando llueve                                                           
o tienen que mojarse de verdad.

Pensar ya no se trata
de un hondo simulacro
o una superstición.

Eran doce más uno en el cenáculo.

La libertad no tiene paladines
ni socios accionistas,
pero algo hay que vender.

Paleontólogos buscan
en las mondas del mundo
preservativos rancios
que expliquen los idilios.

Un casto silogismo
acaba en que manzana es tentación.

Nada es más tentador que el pensamiento.

Y  la idea se escabulle, como sierpe,
en su lenta y fatídica escritura.


                                                        (De "A ras de mundo". Vitoria, 2004)