lunes, 6 de mayo de 2013

Tal vez dudar












Cuando me paro a contemplar mi vida /
lo que antes era exacto ahora no encuentra
su sitio.

Fray Luis de León /
Claudio Rodríguez



Tal vez dudar, firmemente dudar,
como si lo supieras desde siempre
y para siempre

                     o porque no te baste
la única certeza con que cuentas
para el perplejo viaje de tu vida.

No hay vuelta atrás. Lo sabes. La memoria
es el rastro que dejan los asombros,
un síntoma también de que se pierde
candor por el camino;
                                                   pero dudas
que sea quien recuerde el que recuerdas.

¿Y qué podrías hacer
                                             sino seguir
saboteando tu angustia con palabras
empapadas de luz?

Y es lo que haces:
firmemente dudar, tal vez dudar,
como si en cada sílaba emprendieras
el viaje de nuevo

               o como si
con un golpe de tos desordenaras
el puzle contumaz de tu certeza.
                    
Contra toda emoción contradictoria
elevas una queja formal en apariencia,
un coherente pronóstico que rara vez atina,
que rara vez no acaba asumiendo lo contrario,
poniéndose de parte de un omnisciente error.

Se tarda en aprender el inefable código
de las contradicciones.
                                                    Se tarda demasiado;
pues siempre hay una brisa que borra las señales
a medida que toman altura y sólo queda
el ingrávido intento de convertir el humo
en insurgente aviso para hondos navegantes.

Más tarda en comprender el pensamiento ardido
que un fuego sea el origen de las nudas palabras
con que das testimonio de tu precariedad.

¡Qué terca paradoja: consagrarte al vacío
que te colma, nutrirte de su ignota sustancia
y no saciarte nunca en el profuso ágape
de tu existir perplejo!

                                                           Del libro "La raíz perpleja" (Bujalance, 2013)