viernes, 12 de julio de 2013

Alocución desde la duna de Baelo













Ruinas, mitos, visitaciones, sueños, jardines:
¿no son sinónimos?

                                                              Vladimir Kibalchich

Si estas ruinas pasan ante ti
sin que en tu catalejo se reflejen
las eternales sílabas que el mar
cincela cada día en cada grano
de arena de la duna caudalosa
adonde acudes a escrutar sin ver
la más antigua exedra de estos lares,
no te arriendo las pérdidas, humano.

Y si eres tú quien pasa de puntillas
entre los jaramagos y los fustes
sin que la piel de tu alma sea alentada
por el vaho de estas piedras memoriosas
o el visceral jadeo de la espuma
que bruñe las teselas del olvido
donde el logos del mito se hizo garo,
no te arriendo las pérdidas tampoco.

Si no barruntas tu segura ausencia
cuando pasas de largo por el foro
sin que te guíe el consagrado pábilo
ni la celeste compasión que inunda
las estragadas conchas y les prende
con pavesas de luna las entrañas
tanto tiempo baldías y en tinieblas,
no te arriendo las pérdidas, humano.

Y si miras pasar una bandada
de peregrinos sueños hacia un sur
de más allá de toda despedida
sin que tus propios manes te conmuevan
ni halles socaire en el camarinal
donde tu nido arde entre las llamas
frías y cluecas de las deserciones,
no te arriendo las pérdidas tampoco.

Estás en Baelo, humano.

                                            ¿Y ella en ti?

Siente la flor del viento en los jardines
de todo lo visible y lo increado,
de todo lo creado y lo invisible.

Respírala en silencio.

                                          Y no la toques.

De "Fluencia & despedida". Málaga, 2013.