lunes, 22 de diciembre de 2014

Nasciturus


















En los gratos fogones
las manos fríen luceros
y los bañan en miel.

El tiempo sabe a almendra.
La infancia, a ajonjolí.

La memoria es cretona
que irradia el estribillo
de un amor sin edad.

¡Cuántas bombillas fulgen
celebrando la vida!

¡Y qué sola, la luz!

Esta luz
siempre a punto de nacer.

Que está naciendo.


martes, 25 de noviembre de 2014

Urbi et orbi












El inmolador de pistilos.
La capitana de jardines.
Los anfitriones del ergástulo.
Las cenicientas de horma ancha.
Aquellos que circunnavegan
la usurpada niñez de una isla.
Las bizcas misericordiosas
cuyo estatus no es de este mundo.
Los expendedores de bulas
con que se disimulan crímenes.
Cualquiera que una sola vez
pasara por aquí, desnudo,
sin coartada para el amor.
Y también los que no han abierto
fuego jamás contra las lunas
veladoras de maniquíes.
Y las que nunca se han abierto
de muñones. Y los andróginos
que tampoco han abierto el atlas
predominantemente añil.
Y ella y tú. Y él y yo. Nosotros
-universalmente indignados,
personalmente catalépticos-
somos también los pederastas.

(Gama de sombras, 2007)


miércoles, 12 de noviembre de 2014

A quien capture viva una palabra













La noche ha puesto cerco a las palabras.
Dónde están los poetas,
los elegidos, los innumerables,
los gastados poetas.
Qué gloria están ahora pretendiendo,
qué imposible lascivia, contubernio
con eratos sin labios, estipulan,
si la noche ha ofrecido recompensas
a quien capture viva una palabra.

("Hégira nocturna". Badajoz, 1988)


miércoles, 29 de octubre de 2014

Cuando una sociedad se corrompe















La fuente del agua lunar
es un muladar
El parque de los enamorados
es un muladar
La biblioteca es una madriguera
de ratas feroces
La universidad es el charco
de las ranas
El altar es la tramoya de Chanfalla
Los cerebros están manchados de tinta

Los doctores discuten en la ladronera
Los hombres de negocios
manos rápidas pensamientos lentos
ofician en el santuario
 

(Octavio Paz. Fragmento del poema "petrificada petrificante")

miércoles, 15 de octubre de 2014

Encuadre y cuadraturas














                       (Ole Fick. "Estudio anatómico")


Cuando la estupidez y su prole endogámica ocupan y asolan el sitio del estado, se impone a la inteligencia ciudadana un estado de sitio cuya vileza solo es comparable a la más inicua de las injusticias: la impunidad de oficio.

*

 Hay cabezas que no ruedan; y no por falta de merecimientos, sino porque sean cuadradas.

*

Desde un punto de vista etimológico, la palabra hemiciclo parece significar y representar las medias tintas que emplean sus señorías en condenar y defender las cuadraturas de círculo. Esto es, sus propias cabezas.


viernes, 10 de octubre de 2014

¿Fin de la cita o la cita sin fin? Juan de Mairena (fragmentos)


El paleto perfecto es el que nunca se asombra de nada; ni aun de su propia estupidez.

*

- Alguna vez se ha dicho: las cabezas son malas; que gobiernen las botas. Esto es muy español, amigo Mairena.

- Esto es algo universal, querido don Cosme. Lo específicamente español es que las botas no lo hagan siempre peor que las cabezas.

*

La política, señores -sigue hablando Mairena-, es una actividad importantísima… Yo no os aconsejaré nunca el apoliticismo, sino, en último término, el desdeño de la política mala que hacen trepadores y cucañistas, sin otro propósito que el de obtener ganancia y colocar parientes. Vosotros debéis hacer política, aunque otra cosa os digan los que pretenden hacerla sin vosotros, y, naturalmente, contra vosotros.

*

Uno de los medios más eficaces para que las cosas no cambien nunca por dentro es renovarlas -o removerlas- constantemente por fuera.

*

Hay movimientos politicos que tienen su punto de arranque en una justificada rebelión de menores contra la inepcia de los sedicentes padres de la patria.

  Antonio Machado. "Juan de Mairena (sentencias, donaires, apuntes y recuerdos de un profesor apócrifo)"

lunes, 6 de octubre de 2014

Las afinidades infectivas











 Por muchas vueltas que le doy -decía Mairena-
no hallo manera de sumar individuos. 
(A. Machado)

La japuta afinidad no vale para todo.
La japuta afinidad no justifica nada.
La japuta afinidad no deja ver más allá del propio bodrio.
La japuta afinidad bizquea de los tres.
La japuta afinidad es el pienso espiritual de los cerdos 
más complacidos del cebadero.
La japuta afinidad es pura peste.
La japuta afinidad es como la secuela de una capadura colectiva.
Y también, la japuta afinidad a lo que más puede aspirar a parecerse
es a una merienda de gregarias hienas exquisitas.

Laus Deo?

jueves, 4 de septiembre de 2014

Podemos, pero ¿queremos?


Son los mismos y dicen lo mismo. Automáticamente los mismos y lo mismo. ¿Regeneración? ¿Cambios? Birlibirloque. ¡Equilicuá! Los mismos que dicen lo mismo por los mismos otros que dicen contrariamente lo mismo. Y así la misma cantinela cada día. Somos gente preparada. Los jóvenes están muy preparados. Las mujeres son las que más preparadas están. En las listas solo vamos gente preparada. De más o menos edad, más o menos varones, pero preparadísimos y preparadísimas todos y todas. A mí, particular y ecuménicamente, me interesa más que las personas estén dispuestas, saber que están dispuestas y, sobre todo, a qué. Porque, como es sabido, después del preparado viene el listo. Y luego, ¡ya! A mí, particularmente, no me entusiasma tanto si podemos como cuál sea nuestra voluntad. Y, ecuménicamente, me importa más que queramos y que sepamos qué. Y qué no. Y que sea justo.

jueves, 7 de agosto de 2014

A propósito del prestigio de los prestidigitadores

Florero Chapapote, de Curro Claret

Hoy me he dado de bruces con esta sentencia tan burda como inexacta: "El prestigio de un premio no le es conferido por su importe económico, sino por su continuidad en el tiempo". A menudo, me topo con vacuidades semejantes, hasta más devotamente ruines. Y me pregunto si este oficio de paciencia se merece testimonios así, por mucho o poco pecunio y antigüedad que puedan mediar en el asunto. Y me entristezco, sí, no por esta pregunta retórica, sino porque hay quienes hacen del prestigio un viejo buque que lo pone todo perdido de chapapote. Y es que no siempre es elogiable ni respetable la tradición. Ni es el prestigio una cuestión de tiempo o de dinero. No solamente una cuestión de ambas magnitudes. Por eso, cuando leo frases así, me doy cuenta de que, a veces, la tradición no es más que persistencia en el error. O el error mismo.

sábado, 2 de agosto de 2014

Recados para Palestina

¿Adónde iremos después de las últimas fronteras?
Mahmud Darwish

De las décadas salobres me echaron. De lo que no 
pudieron es del aire.  
 Gonzalo Rojas


GUÁRDATE de las epopeyas
como de la piel de los tigres,
la taxidermia de la Historia,
los cuentos de nunca acabar,
los días D y las horas H.
Y de los museos de cera,
las canciones muy pegadizas
y el valor añadido a algo
(a un poema enumerativo:
este, por ejemplo), también.


AHORA que ves la mesa en llamas,
rebosar polvo la bañera,
la veladura gris del humo
amortajando los retratos
y, crin al viento, las cortinas
en las ventanas ya sin muro,
en este muro ya sin casa,
en esta casa ya sin vida,
en esta vida y sus escombros:
levántate; no ha sido un sueño.


LLORA con la mujer que te ama,
la que es tus ojos y tus uñas,
la que se está arañando el rostro.
¿Te he dicho que tengo dos hijos?
¿Que amo además a una mujer
que tiene, como yo, dos hijos?
¿Que esa mujer ama a este hombre
que no recuerda haberte dicho
que tiene –tú también tuviste-
dos hijos, como tu mujer?


HÁBLALE claro a la esperanza.
Di que estás harto de sentir
la parihuela entre las manos,
de llevar sombras en volandas,
siempre a la altura de los ojos
de una angustiada multitud.
Así no es vida el paraíso.
¿Se necesita una escalera?
¿Cuándo es abajo y dónde arriba?
¿Quién, esta noche, amasa el pan?


VEN cuando quieras a mi boca
(como si un aire transparente,
como si un pan recién salido
del bruno fuego de la noche,
como si un canto sin palabras
o una palabra al fin desnuda,
como si un dedo reclamando
silencio a todos los ausentes,
hoy en mi boca, aquí en mi boca)
como si fueras esa voz. 

Ateneo Cultural 1º de Mayo. Madrid, 2009

lunes, 28 de julio de 2014

La prueba del adn

Oda, joda & coda al chorizo

La botifarra, la llonganissa , el espetec,
la secallona, el tastet 
la somalla, el fuet 
y el omnipresente chorizo. 

¡Oh, paladar normalizado! 

He aquí, 
embutida en nuestras tripas, 
la irrefutable prueba 
de la democrática convergencia 
de las nacionalidades hispánicas. 


martes, 22 de julio de 2014

Del pasado efímero














No es por la lectura en sí, pero también. Digo que son migrañas, pero tampoco. Es, sin posibilidad de acaso, la reiteración del vacío del mundo en la oquedad de mi cabeza. Para dejar al aire una conciencia, a veces basta con rascar sobre las palabras con una moneda de dos céntimos de euro. A veces, con soplar. Y ni siquiera con demasiada fuerza. O ni eso. Si, durante los últimos veinte o treinta años, el fierabrás léxico de las argumentaciones obtusas se concentraba en el limbo semántico con que se ha venido desactivando el primitivo significado de la palabra "demagogia"; ahora, y cada vez con más frecuencia y ahínco, esa baba dialéctica chorrea por los grafemas de la palabra "prejuicio", sin que los prevaricadores lingüísticos se encomienden previamente  a la diosa Atenea o, al menos, a la santísima Rita, tan patrona de los imposibles como de los necesitados. Lejos del más mínimo y básico intento de reflexión, los deudos de aquel don Guido vuelven a repintar sus blasones y a jactarse de pertenecer a un linaje que llamaba al pan, pan y al vino, vino; cuando hacerlo de verdad, cartilla de racionamiento en mano, era jugarse aún más el hambre, la sed y la vida. Sin embargo, por más que se pinte y se repinte la memoria o la historia, basta con rascar muy superficialmente los muros de la patria nuestra para darnos de bruces con el vacío del mundo o con aquello de lo que el mundo está lleno. A veces basta con soplar. O ni falta que hace; que las caliches se caen solas, y quedan al aire los crudos y ennegrecidos adobes de la condición humana. Pan, vino y tautologías aparte.

jueves, 17 de julio de 2014

Clamores y desiertos














De generaciones literarias

Cartas marcadas.
              Libros en blanco.
                          Cuadros de honor.

El prestigio infalible de los necios.

jueves, 3 de julio de 2014

JUSTEZA POÉTICA (o sobre la mediocridad exquisita)


















La tarima era nueva. Y ella no es que fuera una sílfide, pero tampoco un buda repantigado. Lo cierto es que se vino arriba con la escandalera y los aplausos; conque improvisó un bis de otros casi doscientos versos insuperables y remató su turno declamatorio con un golpe de melena y estola. Todavía micro en ristre, lo dejó sentenciado: "¡Abajo la mediocridaaad!". No se sabe qué tabla se quebró. Ni cómo. Porque la tarima era nueva. Y ella no es que fuera una sílfide...

martes, 10 de junio de 2014

Efecto bumerán














Tienes derecho a no guardar silencio,
a que se vuelva contra ti 
lo que digas.

¡Qué importa!
 
A estas alturas
de la película,
el silencio también es una culpa,
el silencio tampoco es una culpa.

"Bumeranes". Reinosa, 2011

miércoles, 7 de mayo de 2014

Fluencia & despedida (2)


















Infiltraciones (o breve tratado de la lluvia)

III                          

 (...) porque ya cae la lluvia minuciosa. 
Jorge Luis Borges

Cuando hundo las manos
en los bolsillos de mi gabardina
(porque chispea y querría
tocar la lluvia desde dentro)
algo funde las llaves extraviadas
y mis poros se colman
de esa intacta aleación de lo entrañable.

Llevo puesta mi desnudez:
la pátina cianótica
de los charcos que retratan mi huida.

Amasar lo inefable
(y a la vez pretender que las palabras
basten para salvarnos)
no es un oficio sino un don:

como este,
                        minucioso,
                                               de la lluvia.
             
IV

Esta tarde llueve, como nunca (...)
Esta tarde es dulce. Por qué no ha de ser?
César Vallejo

Cuando una dulcedumbre de castañas
eriza el sosiego de los zarzos
sé que ha llovido a tiempo.

Y llueve aún. Y rebosa,
de unos cubos de zinc a la intemperie,
el sabor taciturno de las nubes.

Como el infuso almíbar de esta tarde
una canción de corro
inunda el cielo de mi boca.

No cesa el borboteo.
Ni dentro ni fuera. Ni nunca.

Y aunque todo parece ser lo que es:
la sabrosa nostalgia de un amor
y un pertinaz indicio de la muerte,
este poema aún no lo he escrito. 

(Del libro "Fluencia & despedida. Diputación de Málaga, 2013)

sábado, 3 de mayo de 2014

Fluencia & despedida

Hai tres temas:
o amor, a morte
e a chuvia
desde que o home existe. 
Ramón Caride

Infiltraciones (o breve tratado de la lluvia)

I

¿Así que el tiempo es esto (...)
esta lluvia en los claustros (...)
Miguel Sánchez Robles

Cuando oigo la lluvia
desprenderse de sí
cada desinencial salpicadura
me reconcilia con la voz del tiempo,
con el vuelo inaudito de los ríos.

El tamtan remotísimo
de mi corazón niño
retiembla en son de despedida
en la piel de los belvederes.

Jamás cuento las gotas
que tararean lloviznas
cuyo estribillo es la palabra farewell.

Nunca, a ninguna edad.

Solamente las oigo desprenderse
y caer
y salpicarme de mí mismo.

II                           

(...) quiero que el cielo llueva como antes.
Mario Benedetti

Cuando el cielo y la tierra
convergen en olor
todo es más alto, más ancho, más hondo.

Durante la escampada
aspiro esa fragante plenitud.

Hay aromas que son de talla única.
Y este es uno de ellos: 
este campo mojado.

La vereda por donde voy
es la que viene de mí.
La acequia por donde vengo
es la que va a mis raíces.
Ambas huelen a membrillos caídos.

Lo que se evoca son las pérdidas.

Y ya no llueve como ayer.
  
(Del libro "Fluencia & despedida". Diputación de Málaga, 2013)

martes, 8 de abril de 2014

ars amandi






















Amagos (II) 

Algunos días pongo una mano en la nieve
y la otra en el fuego. Entonces, hago
como que soy consciente
de mis contradicciones. Y no tomo
partido ni aun por lo que me concierne.
Y dejo que una mano se me escarche
y no evito que la otra se me queme.
Y todo es nada más que una manera
de llamar tu atención. Y eso no tiene
por qué darme lo mismo.

Algunos días pongo perdidos los papeles
de tizne azul. Entonces,
hago como que escribo unas endebles
endechas o que pinto pensamientos
frente al mar. E imagino cómo llueve
en otro patio, en otra parte, en otros
días que ni siquiera serán viernes
(como hoy tampoco lo es). Y, cuando escampa,
te dedico la luz. Y eso no tiene
por qué darte lo mismo.

Algunos días pongo comida para peces
en un vaso de ron. Entonces, hago
como que me apetece
tocar fondo, irme a pique, degustar
el plancton puro del delirium tremens.
Y brindo por mis sueños asfixiados,
y mis trenes perdidos, y esta especie
de ebriedad infinita, y esta sed
tan mía si es de ti. Y eso no tiene
por qué darnos lo mismo.

Algunos días pongo tu amor entre paréntesis
y el mío en cuarentena. Entonces, hago
como si algo estuviese
curándonos de algo desde dentro.
Y es una extraña sensación volverse
hacia la cicatriz que se nos queda
de todo en el envés. Y duele adrede
la vida que llevábamos, la vida
que nos lleva una vez en su corriente.

La vida misma. Algunos días. Ahora.


       ("Rendezvous". Alicante, 2014)

miércoles, 2 de abril de 2014

ergo sum



Devaneo ergotista

Bien está que intentes pensar que existes,
mas no trates de existir sólo en tu pensamiento.
Cógete de la mano.
Date una vuelta por los alrededores
de ti mismo. Regálate
la flor sin pretensiones que cultiva
para nadie el furtivo jardinero
que no te piensa y es
el que piensas que no eres.

("Fundamentos portátiles", 2006)

martes, 4 de marzo de 2014

"Una grieta por donde entra la nieve"

      





                              (Fragmento de "El guitarrista ciego". Picasso, 1903)

Una guitarra ha puesto seis tigres verticales
sobre el dolor redondo de su noche arrestada:

talco,
sudor,
marisma,
alondra,
bronce
y seda.

El mar es un soldado y una muchacha juntos;
y luego un barco, y luego una palabra, y luego
una guitarra sola,
tigre a tigre, poniéndose a morir. 

                                      (“Hégira nocturna”.  1985)

miércoles, 5 de febrero de 2014

Visión y meditación de la palabra













Piensa que de la aniquilación que te infligen estas horas de 
          servidumbre sólo puede salvarte la palabra.
Piensa que el don te ha sido dado, que posees la palabra,
luminosa y volante como una luciérnaga en tu fosca
conciencia de hombre.
Piensa que su luz es otra que la de la mañana; que es luz de
ningún sol; que se alumbra a sí misma y alumbra un
universo de última libertad donde goza de sede natural
la hermosura.
Piensa que la hermosura es justa; que la hermosura junta y 
en movimiento puede romper los miserables hilos que
te tienen atado a la silla de las claudicaciones.
Piensa que nadie pasará por encima de tu palabra; que, por
encima del concertado coro de los amos y de la grita
de los esclavos, la palabra
la tuya, no una venganza sino un perpetuo reconocimiento
y un hallazgo será, una múltiple creación de otras
ciudades y otros cielos por donde el viento transitará
con la solitaria inocencia que ahora le es fuerza disimular
entre tu derrota y tu extravío.

                                                                                                                                                      
                        Enrique Molina Campos
 (fragmento del poema "Visión y meditación de la palabra",
                                       del libro "Visiones y lástimas". Arenal. Jerez, 1983)

lunes, 27 de enero de 2014

Panta rei














Dos poemas de José Emilio Pacheco

A quien pueda interesar

Que otros hagan aún
    el gran poema
los libros unitarios
    las rotundas
obras que sean espejo
    de armonía

A mí sólo me importa
    el testimonio
del momento que pasa
    las palabras
que dicta en su fluir
    el tiempo en vuelo

La poesía que busco
    es como un diario
en donde no hay proyecto ni medida

Fluir 

Corre bajo los puentes. 
No regresa. 

Su vuelo horizontal 
Arrasa el tiempo. 

Para nosotros 
Esa eterna huida 
Lo dice todo. 

El agua no lo sabe 
Y no le importa. 

Se limita a fluir 
Y a despedirse. 

         *