miércoles, 5 de febrero de 2014

Visión y meditación de la palabra













Piensa que de la aniquilación que te infligen estas horas de 
          servidumbre sólo puede salvarte la palabra.
Piensa que el don te ha sido dado, que posees la palabra,
luminosa y volante como una luciérnaga en tu fosca
conciencia de hombre.
Piensa que su luz es otra que la de la mañana; que es luz de
ningún sol; que se alumbra a sí misma y alumbra un
universo de última libertad donde goza de sede natural
la hermosura.
Piensa que la hermosura es justa; que la hermosura junta y 
en movimiento puede romper los miserables hilos que
te tienen atado a la silla de las claudicaciones.
Piensa que nadie pasará por encima de tu palabra; que, por
encima del concertado coro de los amos y de la grita
de los esclavos, la palabra
la tuya, no una venganza sino un perpetuo reconocimiento
y un hallazgo será, una múltiple creación de otras
ciudades y otros cielos por donde el viento transitará
con la solitaria inocencia que ahora le es fuerza disimular
entre tu derrota y tu extravío.

                                                                                                                                                      
                        Enrique Molina Campos
 (fragmento del poema "Visión y meditación de la palabra",
                                       del libro "Visiones y lástimas". Arenal. Jerez, 1983)