lunes, 28 de julio de 2014

La prueba del adn

Oda, joda & coda al chorizo

La botifarra, la llonganissa , el espetec,
la secallona, el tastet 
la somalla, el fuet 
y el omnipresente chorizo. 

¡Oh, paladar normalizado! 

He aquí, 
embutida en nuestras tripas, 
la irrefutable prueba 
de la democrática convergencia 
de las nacionalidades hispánicas. 


martes, 22 de julio de 2014

Del pasado efímero














No es por la lectura en sí, pero también. Digo que son migrañas, pero tampoco. Es, sin posibilidad de acaso, la reiteración del vacío del mundo en la oquedad de mi cabeza. Para dejar al aire una conciencia, a veces basta con rascar sobre las palabras con una moneda de dos céntimos de euro. A veces, con soplar. Y ni siquiera con demasiada fuerza. O ni eso. Si, durante los últimos veinte o treinta años, el fierabrás léxico de las argumentaciones obtusas se concentraba en el limbo semántico con que se ha venido desactivando el primitivo significado de la palabra "demagogia"; ahora, y cada vez con más frecuencia y ahínco, esa baba dialéctica chorrea por los grafemas de la palabra "prejuicio", sin que los prevaricadores lingüísticos se encomienden previamente  a la diosa Atenea o, al menos, a la santísima Rita, tan patrona de los imposibles como de los necesitados. Lejos del más mínimo y básico intento de reflexión, los deudos de aquel don Guido vuelven a repintar sus blasones y a jactarse de pertenecer a un linaje que llamaba al pan, pan y al vino, vino; cuando hacerlo de verdad, cartilla de racionamiento en mano, era jugarse aún más el hambre, la sed y la vida. Sin embargo, por más que se pinte y se repinte la memoria o la historia, basta con rascar muy superficialmente los muros de la patria nuestra para darnos de bruces con el vacío del mundo o con aquello de lo que el mundo está lleno. A veces basta con soplar. O ni falta que hace; que las caliches se caen solas, y quedan al aire los crudos y ennegrecidos adobes de la condición humana. Pan, vino y tautologías aparte.

jueves, 17 de julio de 2014

Clamores y desiertos














De generaciones literarias

Cartas marcadas.
              Libros en blanco.
                          Cuadros de honor.

El prestigio infalible de los necios.

jueves, 3 de julio de 2014

JUSTEZA POÉTICA (o sobre la mediocridad exquisita)


















La tarima era nueva. Y ella no es que fuera una sílfide, pero tampoco un buda repantigado. Lo cierto es que se vino arriba con la escandalera y los aplausos; conque improvisó un bis de otros casi doscientos versos insuperables y remató su turno declamatorio con un golpe de melena y estola. Todavía micro en ristre, lo dejó sentenciado: "¡Abajo la mediocridaaad!". No se sabe qué tabla se quebró. Ni cómo. Porque la tarima era nueva. Y ella no es que fuera una sílfide...