lunes, 22 de diciembre de 2014

Nasciturus


















En los gratos fogones
las manos fríen luceros
y los bañan en miel.

El tiempo sabe a almendra.
La infancia, a ajonjolí.

La memoria es cretona
que irradia el estribillo
de un amor sin edad.

¡Cuántas bombillas fulgen
celebrando la vida!

¡Y qué sola, la luz!

Esta luz
siempre a punto de nacer.

Que está naciendo.