jueves, 14 de abril de 2016

La vida que esperábamos














                Colegio San Francisco Javier. Fuente de Cantos. 4º EGB? 1971?

Pero también
la vida nos sujeta porque precisamente
no es como la esperábamos.
Jaime Gil de Biedma

Quizá no fuera ésta la vida que esperábamos,
pero sí es el lugar.
Basilio Sánchez


Hemos llegado aquí
tras pisar la senara de los sueños
y bogar en la acequia que riega el horizonte.

Si cierto es que, en origen,
otros fueron los mapas y las sendas,
los rumbos y los hitos:
he aquí también nuestra otredad.

Lo que vemos no es
el vano imago mundi que hollaron nuestros ojos
hasta llegar aquí,
a este lugar sin espejismo.

Ni lo que somos vemos.

Mas ¿qué se hizo del amor,
de los paisajes de la sed?

¿Melancolía?
                          ¿Quimeras?

Hasta aquí hemos llegado,
indefinidamente intempestivos,
apenas bajo nuestros pies,
a ras de las raíces;
también a ras de sales y piedras asombrosas,
de sembrados de sombras asombradas.

Y no es aquí, aún,
la parra que sentíamos trepar
sobre la cal de algún hogar futuro;
aunque la mecedora esté en el sitio
exacto de este patio
y zumbe, en nuestros oídos,
un tábano de insidias a la hora de la siesta.

Pregúntate, alma mía,
por aquellos que fuimos o esperábamos ser,
por quienes todavía nos convocan
al salvaje maná 
de las brevas en julio,
a los idus de miel de los tiempos febridos.

Pues llegamos aquí
como zarpando en pos
de inéditos confines de la vida.

Y es tan irremediablemente hermoso
y triste que así sea:

que no haya vuelta atrás
            y la contigua luz fulja, flamante,
                        aquí, en nuestro lugar de cada día.


("La vida que esperábamos". Navia. Asturias, 2014)

sábado, 2 de abril de 2016

La RAE y un puesto de besugo













Hora marítima 
(performance)

Se les vio caminar por los pasillos
del teatro, con aires de estantigua.

Durante una hora,
hicieron sonar crótalos, ondearon
grímpolas fucilantes. Al final,
se alejaron gritando: ¡El mar, el maaar!

Y el mar estuvo allí representado.
Seguro que era el mar. Lo delataba
tan vistoso cardumen de besugos.

("Estrofas catastróficas". Murcia, 2007)