viernes, 17 de junio de 2016

Isla de León












este fango es la pulpa de tus siglos atávicos
y el océano una inmensa clepsidra que te abraza

a hurgar vengo tus calmos arrabales sin sueño
a mariscar los brillos fecundos de tus sombras

ciegas valvas renuevan en mi piel las heridas
cuando halo del hilo umbilical y emergen
los vermes candeales con los que me alimentas

avanzo    a duras penas     por la blanda alegría
que amasan las mareas    el pulso prodigioso
de los celestes cuerpos en cósmico equilibrio

avanzo sí     y escarbo    y alzo entre mis manos
atlásicas las pellas chorreantes    untuosas
y palpo allí los dones de tu entraña nutricia

hondo es mi rastro    empero un instante perdura
lo que tardan las aguas en henchir la versátil
areola que ciñe el feraz promontorio
donde anida y se asela tu resplandor de isla

de caminarte traigo los fémures exhaustos
de sembrarme en tu orilla y orear tus adentros


(De: "Vulnerable a la luz", Col. Provincia. ILC, 2007)

miércoles, 8 de junio de 2016

Un poema de Josela Maturana














La taxidermia de la escritura

El poema que se empieza a escribir y jamás se acaba
se inicia con la ondulación y la inercia dorada de la esperanza,
luego va llegando la celebración de algo imprevisto,
un sabor cítrico y reverberante que ya se ha soñado,
un invalidado clamor que se hereda en las voces nunca oídas,
llega una pleamar de paisaje que todo lo desbroza,
una solar evidencia de felicidad en otra perspectiva iluminada,
se escribe con el fármaco del olvido y el descrédito de lo que no regresará,
pero se escribe cuando la caléndula atesora la brasa y la ruptura de lo que se fue,
se escribe, sabiendo que no se acabará ese dictado de la serenidad que describe
la anestesia pura y bendecida de los animales y los árboles que permanecerán,
sabiendo que lo anónimo es una disidencia quebrada por lo poderoso,
que nos invade la luz del ocaso y envuelve el aire de la habitación,
que recordamos la cacería y que somos cómplices del amor denegado,
y se escribe para reafirmar que queremos ser arrollados por lo indecible,
arrollados por lo inaudito, lo irremediable, lo impasible,
escribir lo indecible y detenerlo, para que suceda, para que seamos,
aunque nada suceda, amor, lo indecible, para que seamos.

(Josela Maturana. "El palpitante animal de la tristeza". Ed. Vitruvio. Madrid. 2015)